miércoles, 27 de febrero de 2013

Lucho con la máscara de un poema que no quiere rozarse con mi asombro. El berrinche gutural de mi perrita Franciscana me avisa que son las seis de la tarde. Que hay una firme realidad:  plaza, árboles transeúntes por la calle y la misma tristeza de siempre sobrebolándolo todo.

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